La temporada concluyó con un desenlace especialmente doloroso para el Betis Deportivo. El filial verdiblanco consumó su descenso a Segunda RFEF en la última jornada tras encajar un gol en el tiempo añadido frente al Cartagena en el estadio Cartagonova, un resultado que le dejó fuera de la permanencia por un punto. Sin embargo, varias semanas después de finalizar la competición, una situación extradeportiva mantiene abierta una mínima esperanza en Heliópolis. El Cartagena atraviesa una grave crisis económica y se enfrenta a un posible descenso administrativo si no regulariza una deuda antes del próximo 30 de junio. La totalidad de los integrantes de la primera plantilla y del equipo filial cartagenero han presentado denuncias ante la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) por el impago de varias mensualidades correspondientes al curso recién terminado. En total, según diferentes informaciones procedentes de Murcia, son 44 futbolistas los afectados por una deuda que ronda el medio millón de euros. La normativa federativa (artículo 15 del reglamento de la RFEF) contempla que un equipo pueda perder la categoría por incumplimientos económicos si no solventa la situación dentro de los plazos establecidos. En caso de producirse ese escenario, el principal beneficiado sería el Betis Deportivo. La plaza vacante correspondería al conjunto mejor clasificado entre los descendidos. Esa condición la cumple el filial bético, que finalizó la temporada en decimosexta posición con 45 puntos. Fuentes del club verdiblanco consultadas por este medio aseguran que no se ha realizado ninguna consulta formal a la RFEF sobre esta posibilidad, aunque sí entienden que esa hipotética plaza correspondería al filial verdiblanco. La situación del conjunto albinegro va más allá de los impagos a los jugadores. A las denuncias de las plantillas del primer equipo y del filial se suman las reclamaciones de antiguos futbolistas que abandonaron la entidad durante el pasado mercado invernal, además de varios miembros del cuerpo técnico. También permanecen pendientes cantidades correspondientes a entrenadores de cantera, integrantes de la anterior estructura deportiva y distintos proveedores. Todo ello se añade a compromisos económicos con Hacienda y la Seguridad Social. El Cartagena arrastra una deuda global cercana a los 14 millones de euros, una cifra que ha colocado a la entidad en una situación muy comprometida. El nuevo presidente del club murciano, Alejandro Arribas, trabaja para encontrar soluciones que eviten consecuencias deportivas mayores. La entidad dispone de varias alternativas para resolver el conflicto: abonar las cantidades pendientes o alcanzar acuerdos con los denunciantes que permitan retirar las reclamaciones mediante calendarios de pago pactados. Arribas tiene previsto comparecer públicamente durante los próximos días para explicar el estado real de las cuentas y detallar las medidas que pretende adoptar. Mientras tanto, desde la entidad se sigue la evolución del caso con prudencia. Si bien se trata de una cantidad relevante, no es desorbitada (500.000 euros).